Lo que aprendí al intentar posicionar contenidos de salud en Google

Durante años he trabajado creando sitios web, escribiendo artículos y desarrollando estrategias SEO para diferentes proyectos. En ese recorrido descubrí algo que me llamó particularmente la atención: no todos los temas son iguales para Google.

Como fotógrafo profesional, he logrado posicionar mi sitio Pablo Pena para búsquedas relacionadas con fotografía. También he visto cómo Mundo Influencers consiguió una excelente visibilidad para términos relacionados con influencers y figuras públicas.

Sin embargo, cuando intenté trabajar contenidos vinculados a la salud, encontré una realidad completamente distinta.

Al principio pensé que se trataba simplemente de una cuestión de competencia. Más sitios, más artículos y más trabajo para llegar a los primeros lugares. Pero con el tiempo comprendí que había algo más profundo detrás.

Google parece analizar los contenidos de salud con una exigencia mucho mayor que otras categorías.

Mientras que en fotografía puedo respaldar mis publicaciones con más de dos décadas de experiencia profesional, y en el mundo influencer existe un trabajo constante de cobertura y generación de contenido, en salud la experiencia personal no alcanza.

Incluso redactando artículos bien investigados y optimizados para buscadores, la dificultad para competir es significativamente mayor.

Con el paso del tiempo entendí que Google no solamente evalúa el contenido. También evalúa quién está detrás de ese contenido.

Cuando una persona busca información sobre cámaras fotográficas, técnicas de iluminación o producción audiovisual, tiene sentido que Google considere relevante la opinión de un fotógrafo profesional.

Pero cuando alguien busca información sobre enfermedades, tratamientos, medicamentos o diagnósticos, la situación cambia por completo.

En esos casos los primeros resultados suelen estar ocupados por hospitales, universidades, organizaciones médicas, clínicas o especialistas que cuentan con formación profesional acreditada.

Y sinceramente creo que tiene lógica.

La información sobre salud puede influir directamente en decisiones importantes para la vida de las personas. Un dato incorrecto puede generar preocupación innecesaria, retrasar una consulta médica o llevar a conclusiones equivocadas.

Por eso, después de trabajar en distintas temáticas, llegué a una conclusión sencilla: Google no trata todos los contenidos de la misma manera.

Mi experiencia demuestra que es posible posicionar muy bien un sitio cuando existe experiencia real en el área que se aborda. Pero también demuestra que, en temas de salud, la autoridad profesional tiene un peso mucho mayor que en otras categorías.

Quizás esa sea una de las razones por las cuales, a pesar del crecimiento de las redes sociales y de los nuevos formatos de contenido, Google sigue siendo una herramienta tan importante cuando las personas buscan información relacionada con su salud.

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